Gente
"Hay que decir, que aunque se conozca mucha gente, sólo pocos logran ser una grata compañía".
"Hay que decir, que aunque se conozca mucha gente, sólo pocos logran ser una grata compañía".
"No hay nada más exasperante,
que saber que no te están tomando en serio".
En los sueños, soy lo que soy… una proyección más real, perfecta, verdadera pero igualmente adversa de un todo.
En la realidad, sólo soy lo que soy dentro de un marco transmitido llamado herencia, tradición cultura o simplemente sociedad…Un compuesto habitual inserto en un mundo del cual supe que se llamaba tierra, pero que de ninguna manera significaba algo más que el tener que sobrevivir y suplir las necesidades básicas para finalmente entregarme a la muerte.
Luego de desarrollar la base del ser de nombre instinto, llegan de manera rápida e intransigente las reglas, normas que cambian dependiendo donde te encuentres y de las cuales se define lo moral o amoral según la perspectiva que se tome y se defina, donde existen las excepciones y consecuencias que con bastante elocuencia, te dan un rumbo que te conducirá a un efecto deseado según lo que se espere o no se espere de sí mismo (Yo relativo).
De estas cosas finalmente intenté encontrar algo convergente, en donde pudiera hallar una razón lógica que motivara a la experiencia o de manera más ambiciosa a un algo superior que iluminara mi buen juicio, para que en su sabiduría lograra comprender en su totalidad la definiciones enigmáticas de verdad o realidad, de fantasía o surrealidad, de vida o muerte, amor u odio, del comienzo o el final (Sin éxito alguno).
Y si entonces decido creer en lo que significa para mi verdad, es cuando el principio asoma su inteligencia y comienza a trabajar en una ardua lista de definiciones inexactas pero espontáneamente serias, donde el final parece auténtico, moldeando las afirmaciones perogrulladas, para caer en aseveraciones radiales que emanan mayor claridad.
Pero si hay algo que finalmente define las cosas, es cuanto llegas a creer y admitir lo que son ellas, en cuanto llegas ah aceptar los sueños como reales, las ideas abstractas o absolutas como materiales y el sentir, parte de lo evidente que para mi es, el formar parte de lo que soy, del todo, de la proyección perfecta, pero igualmente adversa, desastrosa, incomprensible, pero finalmente cierta.
Si Ser entonces dentro de la sociedad requiere límites, abstinencia y privación, no es cabalmente parte de lo que soy y lo que soy es parte de los sueños. Y si dentro de mi realidad existen condiciones, entonces los sueños no son ajustadamente parte de mi ser natural y sincero.
Y si lo que soy es parte de los sueños y la realidad, la única manera de ser una esencia que es, es siendo realidad y sueño, una alegoría personificada que me lleve a engendrar vida al elemento inerte, para corresponder al todo, al espacio, a la dimensión, a la definitiva e incondicional particular universal.
Si ser lo que soy entonces, en definitiva, es sueños y realidad, realidad y sueños...
Hoy me tomo la libertad, para volverme ambos.
Podría repetir las mismas palabras absurdas
Sin reparar en lo rutinario que pareciera pasar de ser un algo verdadero
A uno absolutamente falso.
El descaro se impone atormentándome a ratos
Dando una voz de alerta a mi consciencia
Que se apaga a medida que voy tropezando con la misma desfachatez
De un descuidado deambulo.
Resaltan las contradicciones
Las fallas y sondeos de lo que
Científicamente llaman vivir
Proponiendo nuevas maneras de sobre información
Que interfiere en la afinidad de la partícula examinada.
Y no hay manera de comprender,
cual finalmente es la razón de no apretar el gatillo de la verdad,
sin llegar a podrirse en la desinformación sostenida por un par de troleros
que impusieron con estilo, el léxico abstracto que consume las raquíticas mentes de una masa de iletrados.
Adornadas y contorneadas palabras, sin un mínimo sonrojo que detenga la indecencia e
infamia que adormecen el intelecto del huérfano o débil que imita al chivo que le da de
comer de su mano.
Más sin novedades e informes habituales
y con actuales ironías estereotipadas…
me libero del efecto
para seguir siendo
un átomo más flotando en la gravedad del universo…
Un vez más aquí, sin precedentes anteriores que se dignen a aparecer ante un tribunal que ya desde el nacimiento dio su veredicto brutal, de no poder ser más que una fugitiva encadenada a su propia libertad. Y vuelvo, vuelvo, ¡vuelvo! A aislarme de la realidad para caer y estrellarme asépticamente con mi verdadera identidad. Y me resisto, te maldigo! Mientras oigo las voces que me llaman para volver a unirme a ellas, en un aquelarre siniestro de pervertidas alucinaciones inmoderadas.
Y vuelvo, vuelvo ¡vuelvo!
“Trastorno total…”
Reabundante malestar, reiterativa incompatibilidad, sentidos sofocados de tanta contaminación ambiental
Laconismo de imaginación, neurastenia asistemática, ansiedad incontrolada, sin factores que multipliquen la causa.
Desesperación insaciable, desorientado divagar, evolución inepta de un vago desahogo que no pretende reaccionar.
Desgaste molecular, deterioro neuronal, insuficiencia hepática, Ictericia preliminar.
Apático aburrimiento, fastidiosa monotonía del movimiento, una vez más la misma masa inerte, en coma cerebral.
Y vuelvo, vuelvo ¡vuelvo!...
"Inactividad…"
No sé en qué momento me vi aquí, sumergida en la más profunda oscuridad, abstraída dentro de un espesa atmosfera sin oportunidad de poder mirar más allá. No hay salida de escape, no hay una puerta que abrir, todas las ventanas permanecen cerradas y el denso smog asfixia mis neuronas llevándolas hacia la desesperación de una muerte lenta y dolorosa.
Sola una vez más con mi locura, con las sombras de espejismos que se reflejan en mi entorno viciado y putrefacto. Tu eres el responsable, eres tu el culpable, eres tu quien consiguió escucharse y estremecer los oídos de una sociedad criminal, que no perdona, que no justifica, que nunca ha entregado un espacio para ambos.
Debí dejarte en secreto, contraer la fuerza pragmática que poseía mi ser hacia elevados e infinitos subconscientes protagonizados en dimensiones volátiles e inestables. No hay calma, no existe la paz, ni siquiera un recuerdo que pudiera hacer descansar por un momento el ser sediento de trastornos múltiples, desembocado en diversas patologías enfermas. No trato de olvidarte, no intento dejarte a un lado, y es esa misma necesidad que me hace volver hacia un estado infernal que cautiva mis delirios predilectos.
Somos tu y yo ahora, más habiéndote escogido, fallas entre vagaciones compuestas que van girando hasta mariarme. Y te pregunto ¿Cual es el hoy? ¿Cuál es el mañana? Riendo a carcajadas por comprender que no podrás salvar mi alma, pero sigues en el mismo lugar, ni siquiera has variado un centímetro el espacio que te has apropiado para consternar mis pensamientos.
Nosotros y ellos, nosotros, yo y tu, condenados por el resto a morir bajo una capa de tierra que desintegra mi materia para pasar a ser polvo suspendido en el aire. Volar, volar lejos, caer desde el cielo y herir mis manos con agujas de tierra que en algún pasado misterioso, quisieron unir mis partes descompuestas e ilógicas de tantos intentos suicidas por borrarte de mi inteligencia.
¿Sonries? Yo también, mis labios se abren para dar espacio a una pequeña risita que va desapareciendo al ritmo de notas musicales que van entrando por mis oídos. Ecos estremecen nuestras manos combinadas en el gran suspenso de mentes maestras amorfas de tantas puñaladas y sangre coagulada. No pretendo nada desde ahora, no pretendo ser diferente, y entre bifurcaciones ocasionales y desprendidas de electrochoques cerebrales, me balanceo un tanto insegura de mis pasos, pero feliz de volver a encontrarte...
Después de un torrente de lágrimas y de maldiciones lanzadas al aire, me revuelco de dolor en mi cama, ante las palabras quebradas de dolor que se asoman intentando huir de mi propio espectáculo.
Llorar no va a cambiar nada... no me va a hacer más fuerte, ni me va a ayudar a encontrar una solución para los dilemas existentes. Y me cuestiono, qué más podría hacer yo? cuando me doy cuenta que la situación no está en mis manos y resbala ante mis dedos aceitosos que se esfuerzan por tantear lo irrealmente principesco.
Desesperada golpeo mis manos contra la pared esperando que el dolor físico resuelva mi malestar emocional que nadie ve, que nadie comprende y que por supuesto nadie aún ha descubierto.
Bajo aquella fría mirada, permanezco siempre equilibrada y perfecta, disolviendo las dudas que podrían hacer pensar al resto que alguna tragedia se pinta en mi cara de forma grotesca y centelleante que me obligaría a caminar doblegada. Loca, maniática y enferma, no puedo si no más que golpear la pared salpicada de pintura que me ayuda a mortificar mis manos de pianista, sin la opción de seguir creando versos musicales que se desprenden de forma suave y ligera por entre mis dedos. Al meditar entre mis desquiciados pensamientos y antes que la impaciencia me absuelva por completo, me siento en la orilla de la cama escudriñando alguna idea que pudiera mitigar el desconsuelo que envuelve mi naturaleza.
Soñar no sirve, zumbar paredes tampoco y aunque quisiera correr tan fuerte como mis fuerzas me lo permitieran creo que no saldría de madrugada para hacerlo. Respiro profundo, atemorizada por los oscuros propósitos que se aparecen de manera seductora por mi mente.
Sé más aún que esto, que no vale la pena ni la mitad de mi tiempo, pero es que es tan absolutamente desastroso, que no puedo ocultar la magia mística que lo hace ser cada vez más atractivo y endemoniadamente hermoso, cautivando mis sentidos por una especie de brujería extraña que me impide absolutamente reflexionar de forma correcta para escoger un camino racionalmente sensato. He perdido la libertad de querer escapar, he perdido la lógica que me caracterizaba y aún la fuerza de voluntad que me llevaría a cometer algún tipo de audacia.
Tan patética, tan inocente, tan estúpidamente envuelta en el charco, no logro limpiar las eses que me atraen a continuar estancada bajo aquella extrema pobreza. Y así en inanición de palabras incorrectamente expuestas, siento la torpeza de tener que seguir odiándome por amar aquella perversa catástrofe que me ha hecho descender hasta el abismo mismo del averno.
Habiéndome despojado ya de todo, y sin saber como arrepentirme del caos, camino descalza por el vidrio mal oliente, esperando encontrar un oasis que pueda devolverme algún tipo de sustento o una ración que deteriore el agobio requerido por el denuedo.
Velloncito de mi carne
que en mi entraña yo tejí,
velloncito friolento,
duérmete apegado a mí!
La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turbes por mi aliento,
duérmete apegado a mí!
Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho,
duérmete apegado a mí!
Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo hasta al dormir.
No resbales de mi brazo:
duérmete apegado a mí!
(Gabriela Mistral)
Dedicado a mi madre, que desde que era un bebé me enseñó a amar la poesía...
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Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
(" La vida es sueño" Pedro Calderón de la Barca).
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