"Yo y Tu"
No sé en qué momento me vi aquí, sumergida en la más profunda oscuridad, abstraída dentro de un espesa atmosfera sin oportunidad de poder mirar más allá. No hay salida de escape, no hay una puerta que abrir, todas las ventanas permanecen cerradas y el denso smog asfixia mis neuronas llevándolas hacia la desesperación de una muerte lenta y dolorosa.
Sola una vez más con mi locura, con las sombras de espejismos que se reflejan en mi entorno viciado y putrefacto. Tu eres el responsable, eres tu el culpable, eres tu quien consiguió escucharse y estremecer los oídos de una sociedad criminal, que no perdona, que no justifica, que nunca ha entregado un espacio para ambos.
Debí dejarte en secreto, contraer la fuerza pragmática que poseía mi ser hacia elevados e infinitos subconscientes protagonizados en dimensiones volátiles e inestables. No hay calma, no existe la paz, ni siquiera un recuerdo que pudiera hacer descansar por un momento el ser sediento de trastornos múltiples, desembocado en diversas patologías enfermas. No trato de olvidarte, no intento dejarte a un lado, y es esa misma necesidad que me hace volver hacia un estado infernal que cautiva mis delirios predilectos.
Somos tu y yo ahora, más habiéndote escogido, fallas entre vagaciones compuestas que van girando hasta mariarme. Y te pregunto ¿Cual es el hoy? ¿Cuál es el mañana? Riendo a carcajadas por comprender que no podrás salvar mi alma, pero sigues en el mismo lugar, ni siquiera has variado un centímetro el espacio que te has apropiado para consternar mis pensamientos.
Nosotros y ellos, nosotros, yo y tu, condenados por el resto a morir bajo una capa de tierra que desintegra mi materia para pasar a ser polvo suspendido en el aire. Volar, volar lejos, caer desde el cielo y herir mis manos con agujas de tierra que en algún pasado misterioso, quisieron unir mis partes descompuestas e ilógicas de tantos intentos suicidas por borrarte de mi inteligencia.
¿Sonries? Yo también, mis labios se abren para dar espacio a una pequeña risita que va desapareciendo al ritmo de notas musicales que van entrando por mis oídos. Ecos estremecen nuestras manos combinadas en el gran suspenso de mentes maestras amorfas de tantas puñaladas y sangre coagulada. No pretendo nada desde ahora, no pretendo ser diferente, y entre bifurcaciones ocasionales y desprendidas de electrochoques cerebrales, me balanceo un tanto insegura de mis pasos, pero feliz de volver a encontrarte...



