"Buscar en el vacío"
Llegando a la sala de clases entras tranquilamente caminando y sonriendo picaronamente como si acabases de cometer alguna travesura; observas que las miradas se posesionan de tus pasos que te siguen rítmicamente hasta el lugar de tu asiento. Todos murmuraban algo, que no se distinguía al oído humano, sin embargo tú sabías lo que era y por eso sonreías.
Muy participativa de la clase, lograste hacerte notar con tus atinadas respuestas y los ejemplos brillantes debido al recurrente estudio de la noche anterior.
Terminada la clase esperaste sentada que ocurriera lo que sabías que sucedería y pensado esto, sin de decepcionarte se acercaron varias personas con cara de interrogante, saludándote, preguntándote como estabas y con destellos en los ojos que te hacían notar que ya venía la pregunta que al momento en el que te vieron entrar vomitarían todos de sus bocas.
¿Y te teñiste el pelo negro? ¿Sí, porqué lo hiciste, tenías tu pelo tan lindo? ¡No me gusta como te ves así!
Mientras pensaba en su mente cuál sería la mejor forma de responder las preguntas: sólo se te ocurrió decir lo siguiente:
¡Ha! ¡Si, lo que pasa es que siempre he soñado con tener el pelo negro con algunos visos morados, además estoy ahorrando un poco de plata y pronto me compraré una harley y saldré por las calles a rock n rolliar con mis amigos motoristas!
¿Estás hablando en serio? ¿Te vas a hacer motorista? ¿Y desde cuando tienes amigos motoristas? (Desde que me di cuenta que ustedes eran una tropa de farsantes, pero como no puedes responder de esa forma debido a las normas de la buena conducta) ajajajajaja (te ríes nerviosamente para intentar pasar desapercibida con tus ideas maquiavélicas) sin vacilar, dices que son sueños que en algún momento te encantarían realizar. ¡Qué eres loca! ¡Sí, tú y tus ideas raras! Mientras tú repasabas en tu mente ¿Y bueno qué esperaban? ¿Que les contará todas mis penas amorosas, que llorara y les dijeras a todos que lo hice para cerrar una etapa y volver al principio, antes de dejarme llevar por la frivolidad de ellos? Y ahora estás segura que no captaron tu ironía y antes que pensaran que estabas con depresión o que tenías alguna enfermedad psicológica respondes:
No...no estoy loca, ¿Saben que considero yo que están locos?
Todos aquellos que se encierran en un mundo de zombies presos de la sociedad y políticos que mienten, mientras la gente sigue creyendo y votando por ellos. Están locos no los esquizofrénicos, que luchan con sus personajes siendo ellos mismos dentro de su propia realidad, están dementes aquellos que piden normas morales sin cumplirlas, esos que se encierran sin mostrar al mundo quiénes son por miedo a ser rechazados o sentirse heridos.
¿Y qué es la locura? ¿Rechazar las normas sociales establecidas? ¿Padecer desequilibrios mentales y enfermizos impropios del funcionamiento normal de la razón? Sí para pensar como pienso, soñar como sueño y amar como amo debo estar loca, entonces bienvenida sea la demencia, el trastorno, la falta de juicio y cordura.
Yo soy como soy...y lo prefiero así, determinarme por lo que sé que es verdadero, no por lo que la gente determine que es correcto...
¿Y quién está más loco el que piensa homicidio o el que mata? Yo les daré la respuesta amigos que nadie se salva y todos somos culpables del mismo crimen, pero sentándonos a juzgar nos creemos superiores y nos llenamos la boca maldiciendo y condenando las almas del reflejo de nuestro propio espejo.
¿Dónde está pues el comienzo de nuestros hechos? El principio lleva a la acción y la acción a los hechos...y el principio es lo que se teje en los axiomas de nuestros pensamientos.
Mirándoles una vez más sus rostros, me doy cuenta que se perdieron en el diálogo; al igual que Sócrates hubiera preferido ser condenada a muerte en vez de tener que ver en sus ojos una interrogante aún más grande.
Cierras la boca y girando para darles las espalda te echas a caminar por aquél pasillo solitario que te vio entrar hace algunos años, de la misma forma en que ahora te ibas.
Caminándo con el sol sobre tu cabeza Helenna, te sientes vencedora y libre como cuando corrías por el campo y te sentabas sobre el techo a contar las estrellas que alumbraban el cielo...
Has aprendido una nueva lección que se ha guardado profundamente en tu corazón...
"Más vale estar sola, que mal acompañada..."



