"Calle Valparaíso"
Y ahí estaba yo...una vez más de pie... quieta, tranquila, observando como pasaba la gente alrededor mío sin detenerse ni siquiera a mirarme. ¿Que tendría yo de especial para que me observaran? Nada exactamente, ni belleza, ni altura, ni buena pinta, ni una sonrisa...¿ni una sonrisa? A! puede que en eso esté equivocada, pues ahora sonrió y rió entre mis adentros al pensar en esto.
Nuevamente estoy hablando conmigo misma en un dialogo interminable que me hace detenerme a reflexionar sobre mi entorno como si no pudiera evitar parar de mirar...y ahí es cuando veo todo claramente, desfilan ante mi sujetos increíblemente desadaptados...una gorda con la mitad de la guata afuera, un individuo gritando por celular, y en la esquina un vagabundo hablando solo y asustando a la gente que evita cualquier tipo de roce como si fuera un leproso que nadie quiere tocar. Jóvenes rockeros, pokemones, góticos, skater, otros más normales y sin ninguna duda como olvidar los hippies con la mirada perdida muy en el fondo de ellos mismos, como si el caminar les proporcionara un sentimiento de liberación que casi podrían hacer desnudos.
Una madre gritando a su hija, una pareja apasionada besándose, algunos sentados comiendo y otros pasan mirando con cara de degollados. Una señora ciega cantando con una tremenda radio, otros con cara de afligidos por las cuentas se les acaban los dedos para contar; una niña pasa llorando y detrás lo que pareciera el pololo persiguiéndola e intentando detenerla hasta hacerla gritar.
Farmacéuticos aburridos en sus trabajos, carabineros con sus pequeñas mascotas se pasean inspirando el respeto de todo aquel que ose romper las leyes. Extranjeros hablando en extraños idiomas y como olvidar el limpiador de autos que te ayuda a estacionarte. Aya un poco más lejos se encuentra el vendedor de parche curita que grita: Sólo a 100, sólo a gamba la tirá de parche!
Una joven me pasa panfletos políticos con la típica sonrisa de candidatos que siempre te miran con esa irónica sonrisa que te dice "vota por mí y serás feliz" y quién te puede alegrar más el día que aquellos sujetos que anuncian tu micro ¡a los ositos! ¡con asiento, mi bella dama! Y claro, sin ninguna duda te hacen ahorrarte la pega de tener que mirar hasta el fondo de la micro para saber si hay un maldito asiento desocupado.
Y ahí estoy yo, ya sentada por el cansancio de estar tanto rato parada, bailando al compás del twis al que todos van caminando... como si una poderosa música los impulsara a todos a caminar de diferentes maneras, empujándose, tocando bocinas o a saltar como los evangélicos un día martes por la noche.
Feliz me siento luego de ver a tantos personajes incertos dentro de un magnifico teatro del absurdo que perfectamente interpretan con sus disfraces, expresiones e impecable protagonismo que hace cobrar vida cada esquina de ésta inmejorable calle. Una vez parada, me pregunto que papel quiero interpretar, y una carcajada lanzó hacia el viento atrapando las miradas de algunos de aquellos participantes de este espectáculo formado en ese segundo...me siento observada, por primera vez desde que llegué a ese sitió y una terrible sensación de satisfacción se apodera de mi cuerpo, y antes de que sus miradas se pierdan, hago una reverencia y escojo seguir hacia delante dejando a todos atrás...aún en mis espaldas, siento sus ojos sobre mi...pero no es porque yo sea de gran hermosura, no es porque visto ropa costosa, si no es porque ahora me sumo a su obra...
¡Bienvenido al teatro!




Comentarios sobre "Calle Valparaíso"
=)
ola!!!
me acabo de acer uno de estos si kiers pasarte azlo y si no pes tu t lo pierdes!!