"Hermosamente Caótico"
Después de un torrente de lágrimas y de maldiciones lanzadas al aire, me revuelco de dolor en mi cama, ante las palabras quebradas de dolor que se asoman intentando huir de mi propio espectáculo.
Llorar no va a cambiar nada... no me va a hacer más fuerte, ni me va a ayudar a encontrar una solución para los dilemas existentes. Y me cuestiono, qué más podría hacer yo? cuando me doy cuenta que la situación no está en mis manos y resbala ante mis dedos aceitosos que se esfuerzan por tantear lo irrealmente principesco.
Desesperada golpeo mis manos contra la pared esperando que el dolor físico resuelva mi malestar emocional que nadie ve, que nadie comprende y que por supuesto nadie aún ha descubierto.
Bajo aquella fría mirada, permanezco siempre equilibrada y perfecta, disolviendo las dudas que podrían hacer pensar al resto que alguna tragedia se pinta en mi cara de forma grotesca y centelleante que me obligaría a caminar doblegada. Loca, maniática y enferma, no puedo si no más que golpear la pared salpicada de pintura que me ayuda a mortificar mis manos de pianista, sin la opción de seguir creando versos musicales que se desprenden de forma suave y ligera por entre mis dedos. Al meditar entre mis desquiciados pensamientos y antes que la impaciencia me absuelva por completo, me siento en la orilla de la cama escudriñando alguna idea que pudiera mitigar el desconsuelo que envuelve mi naturaleza.
Soñar no sirve, zumbar paredes tampoco y aunque quisiera correr tan fuerte como mis fuerzas me lo permitieran creo que no saldría de madrugada para hacerlo. Respiro profundo, atemorizada por los oscuros propósitos que se aparecen de manera seductora por mi mente.
Sé más aún que esto, que no vale la pena ni la mitad de mi tiempo, pero es que es tan absolutamente desastroso, que no puedo ocultar la magia mística que lo hace ser cada vez más atractivo y endemoniadamente hermoso, cautivando mis sentidos por una especie de brujería extraña que me impide absolutamente reflexionar de forma correcta para escoger un camino racionalmente sensato. He perdido la libertad de querer escapar, he perdido la lógica que me caracterizaba y aún la fuerza de voluntad que me llevaría a cometer algún tipo de audacia.
Tan patética, tan inocente, tan estúpidamente envuelta en el charco, no logro limpiar las eses que me atraen a continuar estancada bajo aquella extrema pobreza. Y así en inanición de palabras incorrectamente expuestas, siento la torpeza de tener que seguir odiándome por amar aquella perversa catástrofe que me ha hecho descender hasta el abismo mismo del averno.
Habiéndome despojado ya de todo, y sin saber como arrepentirme del caos, camino descalza por el vidrio mal oliente, esperando encontrar un oasis que pueda devolverme algún tipo de sustento o una ración que deteriore el agobio requerido por el denuedo.



