"Oda a un personaje"
Cerraste la puerta de tu habitación para que no te escucharan debatirte entre tormentos y aquellas lágrimas que querían salir de las cuencas de tus ojos como si también quisieran llevarse tu carne.
¿Hace cuanto tiempo? Hace un mes fue la respuesta...
Y claro, debiste felicitarle mientras intentabas no vomitar tus entrañas que se revolvían de cólera. Y te preguntas...¿Qué fue lo que sucedió durante todos aquellos momentos en que creíste que las cosas eran diferentes?
Desvarían tus pensamientos, entre risas, llamadas y aquella salida donde sentiste que la vida te premiaba por fin con algo que sería por siempre un joyero. Y estás ahí, sentada frente a una pantalla de donde nacen palabras que te remuerden de dolor.
Y una vez más, eres la antagonista, aquella incondicional que quisiera poder cometer el crimen de la mejor tragedia, o algún hechizo como Medea que desapareciera por completo la existencia de ella.
Te sientes utilizada, despreciada, ridícula y ruborizada ante los pensamientos que se descargan en tu cerebro, lloras desconsolada y te detienes madurando los hechos que acabas de presenciar repitiéndote mil veces que esto no te destruirá, y te metes a la cama sintiendo un frío que te penetra hasta los huesos.
Despiertas a la mañana debatiéndote entre levantarte e ir a la universidad, o simplemente quedarte y seguir humillándote. Como un estropajo recién tirado a la basura, al fin logras mover tu existencia, pero como es habitual llegas tarde a tus clases, para ver si de alguna manera acortas el suplicio eterno de las horas infinitas. Y así entre fluctuantes pensamientos maquiavélicos, no logras concentrarte ni un segundo en los signos que aparecen ante tus ojos y lo único que acude a tu mente entre sinapsis perfectamente electrizantes, son los próximos pasos a dar ante la situación que se te complica más al recordarlo.
Llevas 2 semanas llorando, saliendo, trabajando, estudiando e intentando hacer algo que te ayude a olvidar que él está feliz con otra que no eres tú. Tus amigos te consuelan, diciéndote las típicas cosas sencillas que te hacen pensar que jamás lo olvidarás
¡No te preocupes hay miles de peces en el mar!
¡Ya lo olvidarás! Y después cuando encuentres a otro que te haga feliz te reirás de esto
¿Que carajo no entienden que no quiero encontrar a otro? ¡No necesito otro! Necesito olvidarme de mis sentimientos, de mis ilusiones, de mis castillos de arena llevados por la marea. Y es que por más que dicen que un clavo saca a otro, me siento lejos de los refranes que dejan de tener sentido para mis oídos tapados de algún tipo de líquido gris.
¡Quiero llorar! Quiero deprimirme y sumirme en la desdicha, quiero gritar y sonarme con una caja entera de pañuelos. Quiero escribir sobre mi pena y hacerla tan real como la estoy viviendo ahora...
Y aún estar aquí...
Sentada frente a mi pantalla esperando que me hable de sus cosas interesantes, de cómo su vida no puede estar mejor ahora, de sus batallas ganadas, sus amores escondidos, de llamarme su amiga por siempre.
Quizás así...de ésta forma... por un momento de demencia, pueda ver a lo lejos, la realidad escondida que me haga olvidarte.



