Surrealidad
Nunca antes había pensando que era tan cierta la frase "la materia no se destruye, sólo se transforma" y es que a veces quisiera que muriera y se enterrara en vez de intentar cavar un hoyo más profundo al centro de la tierra.
Es como si todo lo que tocara se transformara en algo que se volviera en contra de mi misma...
¡Muereeeeeeeeee! Gritaría mil veces tratando de aplastar aquel hecho que cobra vida al momento que me percato que está fuera de mi alcance...
Y es esa risa diabólica de la existencia que se burla y desprecia mientras ríe a carcajadas viendo mis esfuerzos por atrapar la mano de una montaña de aire.
¿Coincidencia, reiteración? Juguemos a hacer metáforas e hipérboles que pongan sentidos a palabras descabelladas de pensamientos indignos e infames. ¿Indignos, infames? Quizás alocados, dementes, disparatados y extravagantes...con sentidos múltiples impropios de una misma personalidad que se debate ante la enajenación de ilusiones y esperanzas que quisieron llenar la sustancia vacía.
¿Y como podría entonces agregarle otra acepción a la interrogante de saber que la tierra sólo me entregará frutos secos?
Separada de mi misma, me veo sonriendo entre lágrimas qué no explican la razón de su nacimiento, soportando la carga de llevar años buscando una oportunidad que salvará la suerte echada del porqué y el cuando.
Ponte la máscara y sonríe mientras lloras, escucha el silencio y las mentiras de las palabras oídas en la brisa de una tarde de otoño.
Mírate en el escenario, junto a un cajón y un monólogo que deleita al público alimentado de infortunios de un personaje desdichado. Y es que la tragedia no alcanza a superar la comedia que representas en la tenue luz que te persigue, mientras enfrentas las complicaciones de tu propio teatro.
Muerte! Muerte a la materia! Muerte a la vida...
Vida a lo surrealista...

